Alameda Kids Family Story

La historia de Concepción

Al principio, fue difícil. Nuestro hijo actuaba de manera diferente y no se llevaba bien con los otros niños. No sabíamos lo que tenía. Muchas personas nos decían que era probablemente hiperactividad o algún otro problema. Nos enteramos de que nuestro hijo tiene autismo. Quería llorar y pensé "Oh hijo mio!" Pero ahora, con toda la terapia, estamos más relajados. Los servicios han ayudado a nuestro hijo y a nosotros también. Ponemos en práctica lo que los terapeutas nos enseñan.

Los servicios le han ayudado en la escuela. Antes, él no era capaz de sostener la mano de otro niño para ir a jugar. Pero ahora socializa con otros niños. Se lleva bien con ellos y comparte los juguetes. Los servicios también le han ayudado en la casa. Tenía problemas para controlar sus impulsos. Él no sabía quedarse en la silla para el auto y él se lastimaba la cabeza pegando contra todo. Tampoco se llevaba bien con su hermano. Teníamos que comprar dos de todo, porque no podían compartir. Pero ahora comparten, se sientan juntos y juegan juntos. Todo es diferente. Ha avanzado mucho.

Yo también he cambiado. Yo soy capaz de tratarlo con más calma. Todos nosotros estamos en mejor situación. Creo que algunos padres pueden preocuparse por no hablar inglés y contar sus problemas a los proveedores. Ellos piensan que van a pasar un mal rato. Por el contrario, me han ayudado mucho. Antes de que mi hijo fuera diagnosticado, yo ni siquiera sabía acerca del Centro Regional. Muchas personas me dijeron que lo dejara solo, que no lo pusiera en eso, y querían saber ¿por qué está en terapia cuando es tan pequeño? Ahora, conozco a muchos otros que están en el mismo lugar que yo. Y mi familia se ha portado bien. Todos los días recibimos más ayuda.